“Cuanto menos procesado, mejor”: la recomendación de una psiconutricionista para cuidar microbiota


La ciencia nutricional moderna ha comenzado a darle un lugar protagónico al sistema digestivo, considerándolo un “segundo cerebro”. Expertos en psiconutrición sostienen que la microbiota intestinal no solo regula la digestión, sino que influye en el estado de ánimo. Una dieta basada en alimentos primarios y naturales es la base fundamental para mantener este ecosistema bacteriano en equilibrio.
El consumo excesivo de azúcares y harinas refinadas actúa como un agente disruptor que debilita las defensas del organismo. Mientras que los productos ultraprocesados alteran la composición de la microbiota, lo que puede derivar en cuadros de ansiedad o depresión.
Al priorizar alimentos que provienen directamente de la tierra o proteínas animales sin intervenir, se protege la salud mental de forma integral.
La conexión entre el intestino y el cerebro es tan estrecha que el 90% de la serotonina se genera en el tracto digestivo. Por esta razón, una persona con una microbiota dañada tiene mayores dificultades para gestionar sus emociones y niveles de estrés.
La recuperación de este equilibrio bacteriano puede observarse en apenas tres semanas si se aplica un cambio profundo en los hábitos.
En el tratamiento de trastornos alimentarios, es vital no separar la asistencia psicológica de la intervención nutricional. El enfoque interdisciplinario permite atacar el origen emocional del problema mientras se restaura la salud biológica del paciente. Trabajar sobre ambos pilares simultáneamente es clave para una recuperación sólida.
Muchos mitos sobre la pérdida de peso y las dietas restrictivas dificultan el proceso de sanación en pacientes con TCA (trastornos de conducta alimentaria). La creencia de que comer menos es sinónimo de estar saludable es uno de los errores más comunes en la cultura actual.
La psiconutrición busca derribar estas ideas, fomentando una relación consciente con la comida que priorice la nutrición sobre el conteo de calorías.
La industria de los productos milagrosos y fármacos para adelgazar suele ignorar la complejidad del sistema digestivo humano. Estos tratamientos rápidos suelen ser rentables económicamente, pero no abordan la raíz del bienestar humano ni la salud intestinal complicando aún más el proceso de sanación de una persona con TCA o con alguna deficiencia en su microbiota intestinal.
Fuente: www.clarin.com



